Las pulgas en perros y gatos: cómo reconocerlas, eliminarlas y prevenirlas
Las pulgas están entre los parásitos más frecuentes en perros y gatos. Contrariamente a lo que se cree, no afectan solo a los animales que viven fuera. Un gato que nunca sale o un perro que vive sobre todo en casa también puede infestarse.
Una infestación de pulgas puede volverse rápidamente muy molesta para tu compañero y, si no se trata, invadir también tu casa.
¿Qué es una pulga?
Las pulgas son pequeños insectos parásitos, de color marrón oscuro a negro, de unos 2 a 3 mm. Se alimentan de la sangre de los animales mediante una picadura.
Muy ágiles, pueden saltar varias decenas de centímetros, lo que les permite pasar fácilmente de un animal a otro o desplazarse por el entorno.
Una sola pulga puede poner varias decenas de huevos al día. Por eso una infestación puede volverse importante en solo unas semanas.
¿Cómo coge pulgas un perro o un gato?
Contrariamente a lo que se suele pensar, no hace falta el contacto directo con otro animal.
Tu compañero puede coger pulgas:
- durante un paseo;
- en un jardín;
- en contacto con otro animal;
- en las zonas comunes de un edificio;
- en casa de familiares o amigos;
- en una residencia canina o felina o en una protectora.
Como los huevos y las larvas están en el entorno, a veces basta con que una sola pulga se suba a tu animal para que el ciclo vuelva a empezar.
¿Cuáles son los síntomas?
No todos los animales reaccionan igual.
Las señales más frecuentes son:
- picor intenso;
- rascado frecuente;
- mordisqueo del lomo o de la base de la cola;
- lamido excesivo;
- pérdida de pelo;
- enrojecimiento de la piel;
- pequeñas costras.
En algunos animales, unas pocas picaduras bastan para provocar una alergia llamada dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP). El picor se vuelve entonces muy intenso y a menudo requiere tratamiento veterinario.
¿Cómo saber si mi animal tiene pulgas?
Las pulgas no siempre son fáciles de ver.
Sin embargo, puedes buscar:
- pulgas adultas que se mueven rápidamente por el pelaje;
- pequeños puntos negros llamados «heces de pulga».
Para comprobarlo, coloca esos puntitos sobre un papel absorbente húmedo. Si se vuelven de color marrón rojizo, se trata de sangre digerida por las pulgas.
Riesgos para la salud
Una infestación importante puede provocar:
- una irritación importante de la piel;
- una dermatitis alérgica;
- infecciones cutáneas por el rascado;
- anemia en animales jóvenes o en infestaciones masivas.
Las pulgas también pueden transmitir ciertos parásitos, en particular la tenia (Dipylidium caninum). Por eso un animal con pulgas a veces también tendrá que ser desparasitado internamente.
El tratamiento del animal
Existen varias opciones:
- pipetas;
- comprimidos;
- collares antiparasitarios;
- sprays.
La elección depende de la edad del animal, su modo de vida, su estado de salud y los demás animales que viven en casa.
Tu veterinario podrá aconsejarte el tratamiento más adecuado.
Atención: algunos productos para perros son tóxicos para los gatos. Nunca uses un antiparasitario sin comprobar que es adecuado para tu animal.
Tratar también la casa
Es un paso fundamental.
Solo alrededor del 5 % de las pulgas están sobre tu animal. El 95 % restante se encuentra en tu entorno en forma de huevos, larvas y capullos.
Para evitar una reinfestación:
- pasa bien la aspiradora por alfombras, sofás, sillones y rodapiés;
- lava las mantas y los cojines a 60 °C siempre que sea posible;
- vacía enseguida la bolsa o el depósito de la aspiradora;
- usa un tratamiento ambiental si es necesario, siguiendo las recomendaciones del fabricante o de tu veterinario.
¿Cómo prevenir las pulgas?
La prevención sigue siendo la mejor protección.
Siguiendo las recomendaciones de tu veterinario, usa con regularidad un antiparasitario adecuado para tu animal, sobre todo en las épocas de más riesgo.
Revisa también su pelaje con frecuencia, sobre todo después de los paseos o las salidas.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Pide cita si:
- tu animal se rasca intensamente;
- aparecen lesiones en la piel;
- pierde mucho pelo;
- los tratamientos no parecen funcionar;
- sospechas una alergia a las picaduras de pulga.
Para recordar
Las pulgas son muy frecuentes y no tienen que ver con una falta de higiene. Una sola pulga puede provocar rápidamente una infestación importante si no se trata.
Para eliminarlas de forma eficaz, es imprescindible tratar a la vez al animal y su entorno.
Bueno saberlo
Si sigues viendo pulgas unos días después de tratar a tu animal, no significa necesariamente que el tratamiento no funcione. Las pulgas jóvenes presentes en el entorno pueden seguir naciendo durante varias semanas antes de morir al contacto con el animal tratado. Por eso es esencial seguir limpiando la casa y respetar la duración de acción del antiparasitario.
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Las pulgas pueden transmitir ciertos parásitos intestinales, en particular la tenia. Para saber más sobre los distintos parásitos intestinales del perro y del gato, sus síntomas y cómo prevenirlos, consulta también nuestra guía Los parásitos intestinales en perros y gatos.