Agresividad en perros y gatos
Mi perro gruñe y enseña los dientes. Mi gato araña o muerde sin avisar. ¿Por qué mi perro se ha vuelto agresivo de repente?
Un perro o un gato que gruñe, bufa, enseña los dientes o muerde nunca lo hace sin motivo. En realidad existen varias formas de agresividad en los animales, con orígenes muy distintos:
- Agresividad por miedo: el animal intenta alejar lo que le asusta (orejas pegadas, cuerpo inmóvil o encogido, gruñido o bufido, mordisco o arañazo si ya no puede escapar).
- Agresividad por dolor o irritación: el animal sufre o siente una molestia física y reacciona ante ciertas manipulaciones o caricias.
- Protección de recursos: defiende lo que considera importante: su comida, un juguete, su cama, su arenero, a veces a una persona.
- Agresividad territorial: especialmente frecuente en el gato, aparece ante un intruso (otro animal, a veces una persona) percibido como una amenaza para su territorio.
- «Sociopatía» (perro): el perro ha ido tomando poco a poco ciertas decisiones dentro del hogar y reacciona cuando se cuestionan esas costumbres.
- Agresividad redirigida: muy excitado o frustrado por algo que no puede alcanzar (un gato visto por la ventana, otro perro al otro lado de una valla), el animal descarga su reacción en la primera persona o el primer animal que tiene cerca, aunque no tenga nada que ver.
Dos animales que muerden o arañan pueden tener, por tanto, motivaciones completamente distintas, y las señales de aviso casi siempre preceden al ataque. Eso sí, hay que saber reconocerlas a tiempo.
Entender con precisión por qué tu perro o tu gato reacciona así es el primer paso imprescindible antes de cualquier trabajo de conducta. Ese es justamente el objetivo de una consulta de comportamiento: identificar el origen real de la agresividad para proponer un acompañamiento adaptado a tu animal, en lugar de una solución genérica que no tenga en cuenta su situación.